Evadiendo controles, venezolanos siguen entrando por vía terrestre a Ecuador

Evadiendo controles, venezolanos siguen entrando por vía terrestre a Ecuador

La medida asumida por el Gobierno el pasado 26 de agosto para legalizar la internación de venezolanos al Ecuador no ha frenado totalmente la migración desordenada.

El Decreto Ejecutivo 826 firmado por el presidente Lenín Moreno inició un proceso de regularización con visas temporales humanitarias de excepción por razones humanitarias después del 26 de agosto.

Y una segunda visa humanitaria de corta permanencia, a la que pueden acogerse los venezolanos que viven en el país, pero que no cuentan con documentos migratorios en regla.

A esta visa también pueden acogerse quienes llegaron hasta el 26 de julio, que no han infringido las leyes locales.

Pese a estas medidas hay extranjeros que no cuentan con los documentos y optan por entrar por caminos de segundo y tercer orden, ríos y trochas para superar la frontera pagando dinero y arriesgando sus vidas.

Hay quienes van por pasos no habilitados con la complicidad de familias que cobran desde 20 hasta 30 dólares para superar la línea de frontera.

Trasladan a los extranjeros caminando o en camiones y camionetas desde Ipiales hasta las poblaciones de Julio Andrade y San Gabriel, ubicadas a 20 km y 40 km de la frontera.

Una vez en estas ciudades los viajeros abordan unidades de transporte interprovincial o intracantonal para burlar los controles migratorios que operan en el sur de Tulcán, La Paz y Mascarilla, en el límite entre Carchi e Imbabura.

En Julio Andrade, en la visera que está junto a la Panamericana E 35, a pocos metros de una estación de gasolina, en las noches son embarcados por buses que les permiten continuar hacia el sur.

Los representantes de una de las cooperativas que ofertan estos viajes han señalado que ellos brindan un servicio de conexión directa hacia Guayaquil y Huaquillas a ecuatorianos y extranjeros cumpliendo las frecuencias otorgadas por las autoridades.

Leo Rodríguez, oriundo de Maracaibo (Venezuela), dijo que se arriesgó con su familia a ir por la ruta Mira-Mascarilla, donde los buses que provienen de los cantones Mira y Espejo no son revisados minuciosamente.

Él dijo que entró por la parroquia fronteriza de Urbina y fue trasladado a Julio Andrade, previo el pago de 25 dólares por cada uno de los miembros de su familia. “Sabemos que estamos haciendo algo irregular, pero no tenemos opción”, aseguró el migrante. (I)

 

Fuente: www.eluniverso.com

Radio Roja

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