Las familias que recorren cientos de kilómetros para un corte de pelo

Las familias que recorren cientos de kilómetros para un corte de pelo

Sentarse en la silla de un peluquero puede parecer algo sencillo, pero para un niño con autismo un corte de pelo puede ser doloroso. Y para los padres un momento estresante.
Mason tiene 4 años, es autista y no habla. Para él, ir al peluquero siempre ha sido algo traumático.
Un día sus padres leyeron en Facebook acerca de James Williams, un barbero que desarrolló una técnica para cortarle el cabelloa menores con autismo, mientras se sienta en el suelo, en el alféizar de una ventana o incluso dentro de un coche.
Pasaron meses haciendo visitas de una hora cada dos semanas a su barbería, ubicada en Briton Ferry, Gales, antes de que Mason permitiera que le cortara el pelo alrededor de las orejas.
“Tuve que estirarme boca abajo para ponerme a su altura”, cuenta Williams.
“Como barbero, es poco natural ponerse así porque se supone que tienes que estar parado al lado de la silla. El día que lo hicimos nos reímos bastante mientras estábamos en el suelo”, asegura.
“Mason no prestaba atención a nada, solo miraba videos de 15 segundos de la BBC repetidos. Pero eso fue ese día, otro día podría haber sido distinto. Quizás no habría dejado que me acercara a él”.
Williams subió a Facebook fotos del momento y se hicieron virales. Incluso los actores Ashton Kutcher y Michael Sheen tuitearon sobre ello.
“Un montón de familias de todo el mundo se pusieron en contacto conmigo para contarme que ellos también habían pasado por esas dificultades”.

Seb solía gritar en la peluquería, mientras que ahora se sienta quieto mientras le cortan el pelo.
El barbero, de 27 años, tiene ahora clientes que viajan desde otros lugares de Reino Unido y ha creado una asociación para intentar concienciar a otros peluqueros sobre cómo tratar a niños con autismo cuando les cortan el pelo.
Corte con emociones
¿Pero qué hace que los padres recorran 480 kilómetros, ida y vuelta, para un corte de pelo?
“Para los niños y jóvenes autistas puede resultar muy estresante que les corten el pelo por los retos sensoriales asociados a esta condición”, explica Meleri Thomas, de la Sociedad Nacional de Autismo Cymr.
“La sensación de las manos tocándoles el cabello, o del pelo cayendo sobre su cara o su cuerpo, y el ruido de las tijeras, los puede angustiar”, indica.
Williams explica que “algunos peluqueros se niegan a cortar el pelo a los menores. Esto se debe a que gritan y responden mal, pero estoy intentando que cale el mensaje de que no deberían rechazarlos”.
“Solo necesitan que se les trate de forma diferente”, dice.
“Una de las discusiones más grandes que tengo con otros peluqueros es cuando hacen que alguien con autismo se siente en una silla para que le corten el pelo”.

James Williams se ha convertido en un peluquero popular entre los padres con niños autistas.
“Yo les corto el pelo donde sea: en el suelo, sentado en el sofá, en la mesa de la recepción, en el alféizar de la ventana o incluso en el coche. He aprendido a escuchar al niño: si el niño quiere ir al coche, le digo ‘vale, vayamos al coche”, asegura.
“Intento captar sus emociones. Si veo que está a punto de colapsar, paro y ya lo intentaremos de nuevo otra vez. O les doy un descanso para que se calmen”.
Para Seb, de 5 años, que tiene autismo severo, la sensación de tener agua en la cabeza era angustiante.
Su abuela había sido peluquera e intentó cortarle el pelo, pero para ello su madre tenía que sujetarlo mientras él gritaba.
Sus padres oyeron hablar de Williams gracias a los padres de Mason.
“Hasta entonces, cortarle el pelo a Seb no nos gustaba a ninguno, pero había que hacerlo”, afirma la madre del niño.
Una mayor comprensión
“A Seb lo que no le gusta es tener agua en la cabeza, así que James le dice que tiene una toalla ahí y hace con él la cuenta atrás”, relata la madre del niño..
“Aunque Seb se queja, y a veces le grita la mayor parte del tiempo se sienta en una silla con su iPad y James le hace bromas. Ahora le cortamos el pelo cada cuatro o seis semanas. Hace un año lo hacíamos solo cuando podíamos, cada tres meses o así”, comparte.

Claire esta molesta por las miradas de otros clientes cuando llevaba a Seb al peluquero.
“Ha creado un lugar seguro para los padres de niños autistas. Puedes ir sin miedo de que tu hijo se ponga a gritar porque es seguro, mientras que en un lugar normal no es socialmente aceptable si hay otra gente alrededor”.
La asociación creada por Williams (“Autism Barbers Assemble”) organizó un evento el pasado domingo en el que 12 barberos le cortaron el pelo de 60 niños autistas. Los beneficios se destinarán a organizaciones especializadas.
“Estamos planeando otros cuatro eventos este año”, explica.
“Me gustaría crear un mapa en la página web con las peluquerías en las que los niños autistas son activamente bienvenidos, para que los padres sepan dónde pueden ir y no los rechacen”.
“Quiero que los barberos y peluqueros entiendan el autismo. No conocía a nadie con autismo antes de tener a mi primer cliente joven. Cambió mi comprensión del mundo. Hay padres que han venido aquí llorando, que están tan contentos de encontrar a alguien que haya un esfuerzo extra por su hijo”, concluye Williams.
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¿Qué es el autismo?
El autismo es una discapacidad escondida: no siempre se puede ver si alguien es autista
El término “autismo” se utiliza para describir distintas condiciones, incluido el síndrome de Asperger o el Síndrome de Evitación Extrema de demandas (en inglés, Pathological Demand Avoidance, PDA) o Síndrome de Newson
Fuente: Sociedad Nacional de Autismo de Reino Unido

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