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Cómo al gobierno de Estados Unidos se le perdieron casi 1.500 niños migrantes centroamericanos

Cristian* tardó tres meses en llegar a Estados Unidos, aunque dice que tal vez fueron cuatro o cinco.

No recuerda. Cuenta que hubo días que se fueron muy rápido y otros que duraron mucho.

Cuando tenía 14 años, a inicios de 2017, salió de San Casimiro, un caserío cercano a Metapán, en el norte profundo de El Salvador.

Lo mandaron sus padres, para que se “se salvara” y para que los ayudara después. Dice que eran muy pobres, que había mucha violencia, que pasaban hambre.

Cruzó dos países caminando o pagando, atravesó selvas, ríos y lagos, montó la Bestia (el tren que cruza desde México hasta Estados Unidos) y finalmente llegó a la frontera.

Estuvo detenido un tiempo y luego lo ubicaron en un albergue en Florida. Un tío que no conocía lo acogió por unas semanas y luego se fue a California solo, donde trabaja actualmente en una granja por US$7,50 la hora.

Como cambió de dirección y estado y no lo reportó ante las autoridades, nunca pudo presentarse antes la corte que debía decidir su solicitud de asilo.

Ahora, según cuenta en conversación telefónica con BBC Mundo, anda escondido “de la migra”.

No es el único.

Desde 2008, más de 250.000 niños sin acompañantes provenientes de Centroamérica han sido detenidos en la frontera de EE.UU.
En abril pasado, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, en inglés), encargado de la atención a estos menores migrantes que llegan solos a Estados Unidos, reconoció ante el Congreso que la agencia “perdió el rastro” de 1.475 de ellos.

El número refleja únicamente la cantidad de menores que la agencia se vio incapacitada de localizar entre los 7.635 que ubicó en hogares de diferentes personas que se hicieron responsables de ellos en los últimos tres meses de 2017.

“Creo que esa cifra (la ofrecida por la HHS ante el Congreso) no da cuenta del número real de menores en estas circunstancias. Fueron 1.500 en esa etapa, pero yo diría que en total son cientos de miles los que no sabe en dónde están”, le asegura a BBC Mundo Eric Hershberg, director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la American University y estudioso del tema.

Datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos indican que entre octubre y abril pasado aprehendieron a un total de 26.001 menores de edad, que llegaron sin ningún tipo de acompañamiento.

Entre octubre de 2017 y abril de este año, más de 26.001 menores de edad llegaron a la frontera con Estados Unidos sin acompamiento.
Un portavoz del HHS le indicó a BBC Mundo que, desde 2008, la agencia se hizo cargo de más de 250.000.

Pero poco se sabe de los que, tras ser liberados, les perdieron el rastro.

BBC Mundo solicitó información al HHS sobre el total de menores migrantes de los que desconoce el paradero, pero la agencia respondió que no ofrecería comentarios ni nueva información pública antes de proporcionar una respuesta oficial al Congreso, que investiga actualmente esta situación.

Perdidos en el sistema
Mark Greenberg, quien fuera director del HHS entre 2013 y 2017, le explica a BBC Mundo que en la mayor parte de los casos se trata de menores de edad que salieron desde El Salvador, Honduras, México o Guatemala huyendo de las pandillas o para buscar mejores condiciones de vida en Estados Unidos.

“Algunos vienen porque sus padres están aquí desde hace tiempo o tienen algún familiar, pero hay que no tienen a nadie. Actualmente, más del 60% de los que llegan no tienen sus padres en Estados Unidos”, afirma.

Greenberg indica que cuando estos menores llegan sin compañía son enviados a albergues especiales que controla la Oficina de Reasentamiento de Refugiados.

“Mientras están allí, la meta es encontrar un familiar o amigo de la familia con el que puedan residir mientras esperan su procedimiento migratorio”, señala.

Pero es en esa circunstancia cuando, en muchos casos, se desconoce qué pasa después.

Son niños y adolescentes menores de 18 años y llegan solos desde Guatemala, Honduras, México o El Salvador.
Lo que ocurre, explica Greenberg, es que una vez que son entregados a los nuevos tutores el gobierno se desentiende de la custodia de los menores y no hay un programa que le dé un seguimiento a su situación posterior.

“Hay un procedimiento de hacer una llamada telefónica a los 30 días de entregar la custodia para saber si la familia o persona que se hizo cargo tiene preguntas, alguna necesidad de servicios, referencias… Pero más allá de esto, no existe otro tipo mecanismo y, en ocasiones, se da el caso de que cuando se hace esa llamada, ya los menores no están con esas personas y se les pierde el rastro”, señala.

Es en este punto, según Eric Hershberg, cuando las deficiencias del mecanismo utilizado por las autoridades para el seguimiento de estos menores complica aún más su situación legal en Estados Unidos.

“La mayor parte de las veces pasa que no acuden la audiencia donde se decidirá su estatus migratorio. Pero esto ocurre porque ni siquiera saben que la tenían, porque las citas les son enviadas muchas veces a lugares donde ya ellos no están”, explica el profesor de la American University.

Cuando llegan a la frontera, los menores sin acompañamiento son detenidos hasta que los envían a unos albergues temporales.
Al no acudir a las cortes, los menores violan sus términos de admisión, lo que resulta generalmente en una orden de deportación en ausencia.

“En realidad el gobierno no tiene los medios para localizar a estos chicos, pero como pierden su estatus legal, muchos de ellos se sienten como fugitivos y comienzan a ocultarse de las autoridades, lo que da paso a que ocurran muchas situaciones irregulares”, sostiene Hershberg.

Pero la polémica en torno al mecanismo de ubicación y a la forma en que se pierde el rastro de estos menores no queda ahí.

Una investigación de medios estadounidenses de 2016 reveló que más de 20 menores fueron enviados a hogares donde fueron agredidos sexualmente, apenas recibían alimentos o eran obligados a trabajar por poco o ningún salario.

Algunos vivían con personas que habían tomado la custodia de varios de ellos sin ningún parentesco, lo que fue visto por las autoridades como un posible caso de tráfico de personas.

Poco antes, en 2014, otro grupo de menores guatemaltecos fueron obligados a trabajar en una granja de huevos en Ohio bajo amenaza de muerte.

“Les entregamos la custodia porque creímos que eran familiares y amigos, y al final resultó que eran traficantes de personas”, comenta el exdirector de la HHS.

“Desde entonces se introdujo un cambio en las leyes para disminuir las posibilidades de que esto volviera a pasar, pero todavía queda un sistema que no es capaz de dar cuenta de lo que pasa con la mayoría de estos niños después de que salen de los albergues”, afirma.

La vida después
Sin embargo, es precisamente cuando salen del cuidado de las instituciones del gobierno que comienza la etapa más difícil para ellos en Estados Unidos, según Hershberg.

“Estos menores enfrentan desafíos muy difíciles para integrarse a nuevos hogares y nuevas comunidades. Una de las condiciones para que puedan residir en Estados Unidos es que deben ir a la escuela, pero la integración allí tampoco es fácil. Hay problemas de idiomas, ya que la mayoría de las veces no dominan el inglés y quieren trabajar, pero no tienen permitido el empleo”, señala.

“Hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones son menores que han experimentado traumas de distintos tipos en sus países, algunos muy graves, y no reciben ningún tipo de tratamiento para esto”, agrega.

Ahora, las condiciones para ellos pueden empeorar tras los planes de Donald Trump para facilitar la deportación de estos menores.

El gobierno de Trump busca poner freno a la llegada de estos menores y facilitar su deportación
Y es que el actual gobierno ha sugerido en varias ocasiones que una de las soluciones para frenar el fenómeno de las pandillas centroamericanas en Estados Unidos es “cerrar el paso” a los niños y adolescentes que llegan sin acompañamiento a territorio estadounidense.

De hecho, en su primer discurso sobre el estado de la Unión en enero pasado, el presidente pidió al Congreso eliminar “lagunas flagrantes” en las leyes que, en su opinión, usaban los “los pandilleros” para “ingresar al país como menores no acompañados”.

Sin embargo, en opinión de Greenberg, las cifras que manejó durante su paso por el HHS no sostienen una correlación entre la presencia de estos menores y las actividades ilegales de grupos como la Mara Salvatrucha.

Hershberg, por su parte, considera la relación entre estos menores y el fenómeno de las pandillas se manifiesta en otro sentido.

“Nuestros estudios muestran que en comunidades donde ha habido un influjo importante de jóvenes centroamericanos las pandillas que existen en esas comunidades a veces enfocan sus esfuerzos para victimizar a estos jóvenes o para reclutarlos”, señala.

“Al mismo tiempo, hemos visto que en las comunidades donde hay programas que facilitan la incorporación de estos menores en escuelas, en familias estables, en condiciones con viviendas dignas, no suelen ser proclives a afiliarse con estos grupos criminales más de que lo haría cualquier otro joven de su edad o circunstancia”, asegura.

En su opinión, restringir los mecanismos de integración de estos jóvenes podría conllevar a mayores índices de delincuencia y a comportamientos antisociales.

“Si como están las cosas ahora se les pierde el rastro a tantos miles de menores, entonces ¿qué podría pasar si seguimos haciendo las cosas más difíciles para ellos?”, se cuestiona.

*No es su nombre real.

En que fallamos Reflexion

Hay que llamarlos varias veces en la mañana para llevarlos a la escuela. Se levantan irritados, pues se acuestan muy tarde hablando por teléfono, viendo tele o conectados a la Internet. No se ocupan de que su ropa esté limpia y mucho menos ponen un dedo en nada que tenga que ver con ‘arreglar algo en el hogar’.

Idolatran a sus amigos y viven poniéndoles ‘defectos’ a sus padres, a los cuales acusan a diario de “sus traumas”. No hay quien les hable de ideologías, de moral y de buenas costumbres, pues consideran que ya lo saben todo. Hay que darles su ‘semana’ o mesada, de la que se quejan a diario porque -‘eso no me alcanza’-. Si son universitarios, siempre inventan unos paseos de fin de semana que lo menos que uno sospecha es que regresarán con un embarazo, cayéndose de borrachos o habiendo fumado un porro de marihuana.

Definitivamente estamos rendidos y la tasa de retorno se aleja cada vez más, pues aún el día en que consiguen un trabajo hay que seguir manteniéndoles. Me refiero a un segmento cada vez mayor de los chicos de capas medias urbanas que bien pudieran estar entre los 16 y los 24 años y que conforman a la ya tristemente célebre Generación de los NINI’S, que ni estudian ni trabajan, ó estudian y trabajan con todo el pesar.

 

¿En qué estamos fallando?
Para los nacidos en los cuarenta y cincuenta, el orgullo reiterado era que se levantaban de madrugada a ordeñar las vacas con el abuelo; que tenían que limpiar la casa; que lustraban sus zapatos; algunos fueron limpiabotas y repartidores de diarios; otros llevaban al taller de costura la ropa que elaboraba nuestra madre o tenían un pequeño salario en la iglesia en donde ayudaban a oficiar la misa cada madrugada.

Lo que le pasó a nuestra generación es que nosotros mismos “elaboramos un discurso” que no dio resultado: ‘¡Yo no quiero que mi hijo pase los trabajos que yo pasé!’. Usted por que tiene lo que tiene…? Pues por que le costó su esfuerzo… muchos sacrificios, y así es que aprendimos a valorar los esfuerzos de nuestros padres al ”ver y compartir” su esfuerzo, en lugar de “ocultarlo” y aparentar que todo es “color de rosa” en la vida. Sin embargo, nosotros acostumbramos a nuestros hijos a recibir todo por obligación.

Nuestros hijos nunca han conocido la escasez en su exacta dimensión, se criaron desperdiciando…

El ‘dame’ y el ‘cómprame’ siempre son generosamente complacidos y ellos se han convertido en habitantes de una pensión con todo incluido, (TV, DVD, Equipo de sonido, Internet y comer en la cama, Recogerle el reguero que dejan por que siempre se les hace tarde para salir, etc…) y luego pretendemos que nuestra casa sea un hogar… o exigimos o preguntamos, por que nuestros hijos se aíslan, no comparten con nosotros, ya que cualquier cosa es mejor que sus padres o una actividad familiar.

 

Quien les suministró todo eso a nuestros hijos…NOSOTROS MISMOS, SOLITOS Y SABIENDO QUE NO ESTABA BIEN. Al final se marchan al exterior a la conquista de una pareja y vuelven al hogar divorciados o porque la cosa ‘se les aprieta’ en su nueva vida. Los que tienen hijos pequeños, pónganlos los domingos a lavar los carros y a limpiar sus zapatos… a ganarse las cosas. Un pago simbólico por eso puede generar una relación en sus mentes entre trabajo y bienestar. Víktor Frankl dice que “lo que hace falta es educar en el amor al trabajo (creativo)”. La música de moda, los conciertos, la tele, la moda y toda la electrónica de la comunicación han creado un marco de referencia muy diferente al que nos tocó, y ellos se aprovechan de nuestra supuesta des-información para salirse con la suya; ya que ahora los patos le tiran a las escopetas, pues ahora somos padres ignorantes con hijos informados –mal- pero con información al cabo. Será cierto que:

“Somos la generación que pedía permiso a los padres; y pide ahora permiso a los hijos…?”

 

Estamos forzados a revisar los resultados, si fuimos muy permisivos o si sencillamente hemos trabajado tanto, que el cuidado de nuestros hijos queda en manos de las domésticas maestros, y en un medio ambiente cada vez más deformante y supuestamente por nuestro cargo de conciencia de no tener mucho tiempo con ellos, subsanarlo con cosas materiales. NUNCA ES TARDE PARA CAMBIAR

Cómo un trasplante de heces de otra persona en el intestino te podría salvar la vida

El trasplante fecal probablemente ganaría el título del procedimiento médico más desagradable.

Más o menos es como ya te lo imaginas: se le da a una persona parte de las heces fecales de otra.

El objetivo es introducir microbios que son beneficiosos para la salud en el sistema digestivo de un paciente.

Y puede salvar vidas.

Como un incendio en un bosque
Estos trasplantes demuestran lo importantes que son para nuestra salud los microbios, que colonizan casi todas las superficies de nuestro cuerpo.

El intestino es un mundo excepcionalmente rico en el que muchas especies diferentes de micro-organismos interactúan entre ellos y con los tejidos humanos.

Allá en la oscura profundidad privada de oxígeno de de los intestinos, hay un ecosistema tan rico como una selva tropical o un arrecife de corales.

Pero hay una bacteria llamada Clostridium difficile, apodada C. difficile, que puede tomar control y dominar el territorio intestinal.

La bacteria C. difficile está asociada a la resistencia a los antibióticos y es potencialmente letal.
Se trata de un microbio oportunista y normalmente se hace con el poder después de que los pacientes han recibido un tratamiento con antibióticos.

Los medicamentos antibióticos son uno de los milagros de la era moderna, pero matan tanto a las bacterias malas como a las buenas.

Son como un incendio en un bosque que quema el microbioma intestinal, la colección de microorganismos que allí vive.

Atrás dejan un terreno microbiano chamuscado, arrasado, en el que la C. difficile florece.

Cómo se hace el trasplante
La infección de C.difficile causa ataques múltiples de una fuerte diarrea que puede conllevar sangre, e ir acompañada además de calambres en la barriga y fiebre. En los casos más severos, puede ser fatal.

Los procedimientos varían, pero se ha experimentado con enema, colonoscopia, por vía oral con una cápsula o mediante un tubo nasogástrico o nasoduodenal.
Lo mejor que la ciencia puede ofrecer es más medicación con antibióticos, pero eso encarna la definición misma de un círculo vicioso.

Un trasplante de heces, clínicamente un “trasplante fecal de microbiota”, tiene por objetivo repoblar el intestino del paciente con los microbios de una persona sana.

Normalmente se utilizan heces de un familiar, para que tengan bacterias intestinales similares.

Primero se toma una muestra, que se mezcla con agua.

Algunas técnicas deshacen las heces a mano, otras utilizan una licuadora como las del hogar.

Y esencialmente hay dos rutas para hacer llegar la muestra a la ubicación requerida: por la boca o por el recto. Los procedimientos varían, pero se ha experimentado con enema, colonoscopia, por vía oral con una cápsula o mediante un tubo nasogástrico o nasoduodenal.

90% de éxito, según sus promotores
La doctora Janet Jansson es una ecologista microbiana del laboratorio nacional Pacific Northwest, en el estado de Washington, en Estados Unidos, que forma parte de un equipo que está trabajando para demostrar la eficacia que estos trasplantes.

Uno de los casos más impactantes que vio fue el de una mujer de 61 años que tenía una diarrea crónica de ocho meses y había perdido ya 27kg.

“Realmente estaba en una situación desesperada por algún tipo de solución, corría el riesgo de morir por una infección de C.difficile porque ningún antibiótico le daba resultado”, dijo Jansson.

Fue su marido el que donó una muestra de heces para el trasplante.

Se ha vinculado el microbioma a enfermedades inflamatorias intestinales, a la diabetes, al Parkinson e incluso a la depresión, el autismo y a si los medicamentos contra el cáncer son eficaces o no.
La propia Jansson se sorpredió ante el éxito de sus resultados.

“Increíblemente, dos días después podía tener heces normales, iba al baño como cuando estaba sana, básicamente se curó”, le dijo a la BBC.

“Esto es muy inusual”, añadió.

“Vimos cómo pasó de un estado muy enfermizo, desde el punto de vista de las especies microbianas que tenía, a tener un microbioma saludable que era muy parecido al de su marido”, explicó la doctora.

Sus experimentos sugieren que el procedimiento es eficaz en el 90% de los casos.

Y el entusiasmo en este campo de la medicina ha hecho que algunas personas hagan su propia versión casera de trasplantes fecales.

En Estados Unidos esta idea dio lugar a la creación de proyectos como el OpenBiome, que es, esencialmente, un banco de heces.

¿Tiene algún riesgo?
La interacción entre nuestra parte humana y nuestra parte microbiana es objeto de investigación en casi cualquier enfermedad que puedas imaginar.

Se ha vinculado el microbioma a enfermedades inflamatorias intestinales, a la diabetes, al Parkinson e incluso a la depresión, el autismo y a si los medicamentos contra el cáncer son eficaces o no.

Pero eso significa que también podría haber consecuencias no intencionadas a un trasplante fecal.

En 2015 hubo un informe sobre una mujer que engordó 16kg y pasó a ser clasificada como obesa a raíz de un trasplante de heces de su hija.

Ya es posible hacer que un ratón adelgace o engorde mediante el trasplante de microbioma humano de una persona delgada u obesa, pero todavía no se ha determinado si eso mismo ocurre entre humanos.

También está el riesgo más obvio de transferir con el trasplante microbios peligrosos que causan otras enfermedades.

La bacteria Clostridium difficile produce estas colonias de color negro en una placa de Petri.
Por eso los científicos están tratando de alejarse de la donación de heces y más bien avanzar hacia la donación de cócteles de bacterias.

El doctor Trevor Lawley, del instituto Sanger de la Wellcome Trust de Londres, dijo que este tipo de tratamientos en el futuro deberían ser más refinados y más específicos en su objetivo.

“Las heces están formadas por una comunidad indefinida, y cuando desarrollas un medicamento lo principal es la seguridad del paciente”, dijo.

“Ahora tenemos una idea de qué microbios poner, así que si hay una mezcla definida que está demostrado que es segura, entonces podemos sobrepasar esa desventaja”.

Y así será probablemente el futuro de la medicina microbiana: saber cuál exactamente es el problema con el microbioma de un paciente y lidiar específicamente con él

Por qué quizás te están llegando estos días emails sobre el uso de tus datos personales en internet?

Es posible que los últimos días hayas recibido decenas de emails con “avisos importantes”, “revisión de políticas” o “actualizaciones de privacidad”.

También epuede ser que al acceder a una página web hayas visto un aviso en la parte superior de la pantalla informándote de que van a ejecutar un nuevo uso de tus datos.

¿A qué se deben tantas advertencias? La respuesta está en cuatro letras: GDPR.

Son las siglas del General Data Protection Regulation, que en español se traduce como Reglamento General de Protección de Datos y que entra en vigor este 25 de mayo en Europa.

Se trata de una nueva ley que pone en marcha la Unión Europea para fijar una serie de protecciones para los internautas.

Pero no solo afectará a Europa: cualquier empresa que ofrezca sus servicios en territorio europeo o tenga filiales en la región deberá actualizar su política de privacidad con los usuarios de otras regiones para cumplir la normativa.

Google Twitter, Facebook, Spotify, Apple, Amazon o Microsoft son algunas de ellas, además de numerosas tiendas online, bancos y firmas de todo el mundo que trabajen en la región.

Uno de los objetivos de la nueva ley es proteger la privacidad de los internautas.
¿Por qué ahora?
Aunque la ley entró en vigor en mayo de 2016, es ahora cuando se aplicará de forma obligatoria. Por eso estamos recibiendo emails estos días: las empresas tienen la obligación de avisar.

Si no lo hacen, se enfrentan a multas de hasta US$20 millones.

La reciente polémica de Facebook por la filtración de Cambridge Analytica, junto a las crecientes preocupaciones en torno a la privacidad en todo el mundo, han incrementado la presión sobre las empresas y los organismos reguladores para tomar medidas que defiendan y garanticen los derechos de los internautas frente a los intereses empresariales.

La normativa sustituirá a la de cada país que forme parte de la Unión Europea, actualizando normas que no se han revisado desde 1995, cuando el uso de internet todavía no estaba tan extendido como ahora.

Y muchas compañías aplicarán las normas a nivel mundial, no solo porque ofrecen más garantías para el usuario, sino porque es mucho más fácil aplicar una sola normativa.

Las filtraciones masivas de datos impulsaron la necesidad de revisar la normativa.
¿Qué cambia?
La gran parte empresas que ofrecen servicios en internet tienen que justificar cómo y por qué usan y almacenan tus datos, desde las redes sociales hasta la aerolínea con la que compras tus boletos de avión o el diario online al que estás suscrito.

Es lo que se denomina el “derecho de acceso” de esa empresa a tu información.

Las compañías necesitan tu consentimiento explícito para manejar esa información.

La idea es que ese consentimiento sea recabado mediante una declaración, es decir, una “clara acción afirmativa”. Por ejemplo, marcando una casilla para hacer saber que estás de acuerdo o a través de una firma electrónica.

Esa acción es necesaria para lo siguiente:

Tratamiento de “datos personales sensibles”: origen racial, opiniones políticas, datos biométricos, orientación sexual, tu foto, correo electrónico, detalles bancarios, información médica…
Decisiones automatizadas y elaboración de perfiles: suelen usarse para fines comerciales, como la publicidad personalizada.
Transferencias internacionales: deben informarte sobre los riesgos que asumes al hacerlo.

Tiene que haber una “clara acción afirmativa” por parte del usuario.
¿En qué se traduce?
Uno de los efectos del nuevo reglamento europeo es que a partir de ahora los usuarios podrán exigir conocer de forma clara y explícita qué datos tienen sobre ellos las empresas y pedir que todos o alguno de ellos sean eliminados si así lo desean.

También permite que los usuarios estén más informados cuando haya un hackeo o reciban lo que la empresa recolecta sobre ellos para tener un manejo más directo de sus propios datos o poder trasladarlos a otra entidad más fácilmente (“derecho a la portabilidad”).

Esto tiene mucho que ver con el reconocimiento del llamado “derecho al olvido” y la privacidad de las personas en la red.

Pero, por otro lado, aunque la nueva ley protege a los internautas, no limita la cantidad de información que las empresas pueden obtener sobre ellos.

 

¿Cómo puedes trabajar los músculos del abdomen sin hacer abdominales?

El solo pensamiento de hacer abdominales puede asustar a la mayoría de las personas, incómodas ante la idea de someterse a una rutina de ejercicios con la que se corre el riesgo de dejar en evidencia la falta de condición física del cuerpo.

Entonces, antes de enfrentar la realidad, prefieren optar por olvidar a una de las zonas más importantes para nuestro funcionamiento físico.

De ahí que atraiga tanto la posibilidad de poder trabajar los músculos del abdomen sin hacer precisamente abdominales, por lo menos no de manera consciente.

“Se puede conseguir una buena fuerza abdominal, que al final es lo que se recomienda para la salud, con una serie de actividades que van dirigidas más al bienestar personal o el esparcimiento que al trabajo físico”, le dijo a BBC Mundo Francisco Sánchez Diego, director del centro de entrenamiento Corpore 10.

Tener abdominales fuertes o saludables no significa tenerlos definidos ya que para ello se requiere algo más que el simple ejercicio.
El entrenador personal español mencionó disciplinas como el yoga o el pilates, donde la región abdominal cumple una función crucial para los movimientos y posturas, pero destacó un ejercicio que está de moda, “el bodybalance (el balance del cuerpo), que es una fusión entre las dos anteriores y el taichí”.

“Al ser ejercicios inestables se exige mucho lo que es el core, en el centro del cuerpo, que trabaja constantemente para mantener el equilibrio, forzando al abdomen a mantener la postura”.

En grupo
Otra forma de fortalecer el abdomen de manera eficiente es practicando deportes de equipo como fútbol, voleibol o baloncesto, así como los de raqueta como el tenis, pádel, squash.

“Todos esos deportes requieren un gasto aeróbico, con cambios de ritmo, desplazamientos y torsiones”, explicó.

Practica cualquier deporte que requiera movimiento o cambios de dirección ayuda a fortalecer la zona abdominal.
“Eso se traduce en que al trasladar fuerza del tren inferior al tren superior se produce un trabajo exigente de la zona abdominal”.

Lo que hay que tener claro, agregó, es que no se deben esperar resultados de inmediato, sino más bien al largo plazo.

“Hay unos procesos de adaptación del cuerpo cuando te activas físicamente, que se produce cuando los músculos van rompiendo las fibras más débiles para sustituirlas por unas más resistentes”, aclaró.

“De esa manera puede responder al esfuerzo que se le está pidiendo y a la larga eso te permite sentirte más fuerte”.

Uno solo
Según el director de Corpore 10 hay una actividad que no es muy popular entre la gente adulta al ser relacionada con la época de la infancia, pero que es una de la más completas para fortalecer el abdomen: saltar la cuerda.

“Es un trabajo muy exigente ya que estás todo el tiempo impulsándote, compensando y estabilizando, moviendo los brazos, con lo que se mantiene activo la región del abdomen”, resaltó.

Al saltar la cuerda se exige diferentes zonas del cuerpo.
En este grupo de actividades individuales también entra la natación, que “implica el movimiento de brazos y la torsión constante del cuerpo”, y el correr, “donde se activa una gran cantidad de músculos con cada zancada”, entre ellos los del abdomen.

“Si logras estar activo unas tres o cuatro veces por semana podrás tener un abdomen fuerte y plano, aunque el aspecto visual sólo se obtendrá si haces trabajos específicos para la zona y combinarlo con una alimentación adecuada”, advirtió Sánchez Diego.

Hacer abdominales resulta un martirio para la mayoría de las personas.
Para esto último indicó que “lo primero es hacer los tipos de deportes que generen una mayor quema calórica”.

“En este sentido destacan el boxeo, el remo, la natación o el correr, aunque también hay que tomar en cuenta la intensidad con la que se practican, ya que se puede quemar entre 700 y 1.000 calorías en una hora”.

Por eso es que es importante establecer qué es lo que se quiere lograr, porque si lo que se busca es fortalecer la zona abdominal hay diferentes maneras de lograrlo, incluso sin la necesidad de hacer los temibles abdominales.