Archives febrero 2018

¿Cuáles son los teléfonos móviles que emiten más radiación y qué puedes hacer al respecto?

Las dudas en cuanto a los posibles efectos cancerígenos derivados de las ondas de radiofrecuencia que emiten los teléfonos móviles es un tema que genera debate… y que muchas veces plantea más preguntas que respuestas.

¿Hasta qué punto son peligrosas este tipo de ondas? ¿Corremos el riesgo de desarrollar tumores por usar el celular de manera constante? ¿Qué debemos hacer para evitarlo?

Los científicos llevan años estudiando este fenómeno y publicando estudios que no parecen tener una conclusión determinante.

Pero lo que sí sabemos es que las ondas de radiofrecuencia son una forma de radiación no ionizante, menos potente que la ionizante, que se desprende de los rayos X o ultravioleta, y que ésta última es capaz de romper enlaces químicos en nuestro ADN.

La Sociedad Americana Contra El Cáncer (ACS, por su sigla en inglés) explica en su sitio web que “la inquietud se concentra en si los teléfonos celulares podrían incrementar el riesgo de desarrollar tumores en el cerebro o en la región de la cabeza y cuello”.

Y aunque afirma que las ondas emitidas por los celulares “no son lo suficientemente intensas como para ocasionar daños en el ADN de forma directa o calentar los tejidos corporales”, también dice que “no está claro cómo los teléfonos celulares podrían causar cáncer” y que hay estudios que respaldan esa idea, aunque por ahora no tienen suficiente evidencia.

Todavía no está claro si los teléfonos móviles causan tumores.
¿Cuáles son los teléfonos que emiten más (y menos) radiación?
Para saber qué modelos emiten más o menos radiación, se creó una medida que se conoce como tasa de absorción específica (SAR, por su sigla en inglés) y que permite saber qué parte de esa radiación retiene el tejido humano.

Cada celular tiene un nivel de SAR —que se corresponde con el que usa el teléfono en su potencia más elevada— y los fabricantes deben informar a los organismos reguladores de cada país sobre cuál es el SAR de sus productos.

Sin embargo, muchos compradores no suelen comprobar esa información.

La Oficina Federal Alemana para la Protección contra la Radiación ha elaborado una base de datos con los smartphones (nuevos y viejos) que generan más ondas de radiofrecuencia

Los primeros puestos están dominados por marcas chinas (OnePlus y Huawei), aunque también hay un Nokia, el Lumia 630.

Figuran también en la lista el iPhone 7 (en décimo puesto), el iPhone 8 (puesto 12) y el iPhone 7 Plus (15), además del Sony Experia XZ1 Compact (11), el ZTE Axon 7 mini (13) y el Blackberry DTEK60 (14).

Teléfonos móviles que emiten más radiación
(según niveles de SAR)*
OnePlus 5T

1,68

Huawei Mate 9

1,64

Nokia Lumia 630 1,51

Huawei P9 Plus 1,48

Huawei GX8 1,44

Huawei Nova Plus 1,41

Fuente: Oficina Alemana para la Protección contra la Radiación /Statista *en vatios/kg
Getty Images
No hay unas directrices universales para un nivel “seguro” de radiación telefónica, pero el organismo que certifica en Alemania el respeto al medio ambiente, Der Blaue Engel, solo aprueba teléfonos con un nivel de absorción de hasta 0,60 vatios por kilogramo.

Todos los teléfonos de la lista emitida por la institución alemana duplican ese límite (el OnePlus 5T, a la cabeza del ranking, tiene 1,68).

BBC Click visitó la fábrica y habló con el fundador de la empresa.
En cuanto a los dispositivos que ofrecen un nivel menor de radiación, abundan los de la marca surcoreana Samsung.

El primero en la lista es el Sony Experia M5 (0,14), seguido por los Samsung Galaxy Note 8 (0,17) y S6 edge+ (0,22), Google Pixel XL (0,25) y Samsung Galaxy S8 (0,26) y S7 edge (0,26).

Algunos teléfonos de la estadounidense Motorola (Moto G5 plus y Moto Z) también se encuentran entre los de menor radiación del mercado, de acuerdo con la institución alemana.

Si quieres comprobar cuánta radiación emite tu celular, puedes consultar el manual de tu modelo, el sitio web del fabricante o la página web de la Comisión Federal de Comunicaciones​​ de Estados Unidos (FFC, por su sigla en inglés).

BBC
¿Cómo nos exponemos a ondas de radiofrecuencia con el celular?

Alejar el celular cerca de la cabeza podría prevenir efectos dañinos.
Las ondas son más fuertes en el punto donde se encuentra la antena, en el interior del teléfono. Cuando más cerca coloquemos la cabeza a ella, mayor es el riesgo. Pero estos son otros factores a tener en cuenta:

La cantidad de tiempo que usamos el teléfono.
La distancia y la ruta de la torre de telefonía celular más cercana (cuanto más lejos, más energía requiere).
El tráfico de señales de telefonía celular (a mayor tráfico, más ondas).
El modelo del teléfono que usemos.
La ACS sugiere lo siguiente para limitar la exposición a las ondas de radiofrecuencia del celular:

Usar el altavoz , el “manos libres” o los audífonos, especialmente los que funcionan por Bluetooth, para alejar la antena de la cabeza.
Enviar más textos y hacer menos llamadas (excepto si conducimos).
Limitar el uso del celular.
Usar un teléfono móvil con un nivel bajo de SAR.

¿Es armar a los maestros la solución a las matanzas en escuelas de Estados Unidos como dice Donald Trump?

Para unos, la solución pasa por mayores controles a la venta de armas. Para otros, por hacer mucho más en materia de salud mental.

Pero Donald Trump parece creer que el problema de las matanzas en las escuelas de Estados Unidos -como la que dejó 17 víctimas en Parkland, Florida, la semana pasada- se puede solucionar armando a los profesores.

“Si el entrenador (Aaron Feis, quien perdió la vida tratando de salvar a varios estudiantes durante el tiroteo de Parkland) hubiera tenido una pistola en su casillero (…) le habría disparado (al atacante) y ese habría sido el fin del asunto”, dijo el presidente estadounidense este miércoles durante un encuentro con víctimas de varios tiroteos escolares.

“Eso se llama portación oculta: un maestro llevaría una pistola oculta consigo, irían a recibir un entrenamiento especial y estarían allí”, explicó el mandatario, quien tampoco dudó en criticar el concepto de las escuelas como lugares libres de armas.

Y Trump -quien este jueves aclaró que no estaba proponiendo dar armas a todos los maestros, sino nada más considerar la posibilidad de armar “a los más adeptos, con entrenamiento especial o experiencia militar”- no es el único que piensa que el problema se podría solucionar con más armas en las salas de clase, en lugar de con menos armas en casas y calles.

Para Trump, la presencia de profesores armados acabaría con los ataques.
De hecho, a inicios de mes, un legislador de Kentucky reaccionó a la muerte de dos estudiantes en una escuela local con una propuesta de ley que permitiría la presencia de alguaciles armados en las escuelas del estado.

Y en noviembre pasado, el Senado de Michigan aprobó una ley que permite la portación de armas ocultas por parte de profesores de primaria y secundaria, mientras que Florida, Indiana, Pensilvania, Mississippi, Carolina del Sur y Virginia Occidental ya están debatiendo leyes similares.

De ser aprobadas, estos estados se sumarán a cuanto menos nueve que ya permiten algún tipo de portación oculta en sus escuelas secundarias.

“Un punto muy bajo”
Como explica Joel Gunter, un periodista de la BBC que ha estado analizando el tema, “cada tiroteo fatal reaviva el viejo debate sobre si la solución es más armas o más control de armas”.

Y Tom Kurowski, presidente de la federación de profesores de Newtown, Connecticut -el pueblo donde se produjo la matanza de Sandy Hook, la más letal en una escuela de EE.UU. hasta la fecha- pertenece al grupo de quienes creen que armar a los profesores para evitar nuevas tragedias no es una buena idea.

Cada tiroteo fatal vuelve a encender un viejo debate sobre si la solución es más armas o más control de armas en EE.UU.
“No nos hicimos profesores para llevar armas. Y creo que si nuestro gobierno tiene que armar a los maestros para proteger a nuestros estudiantes, es que hemos llegado a un punto muy bajo”, le dijo Kurowski a la BBC.

“No creo que esa sea una dirección que nadie que se dedique a la enseñanza esté dispuesto a apoyar”, agregó.

Los esfuerzos en ese sentido, sin embargo, adquirieron fuerza precisamente luego de la matanza de Sandy Hook, en donde perdieron la vida 20 niños y seis maestros.

Ante la avalancha de voces demandando un mayor control a la venta de armas, la influyente Asociación Nacional del rifle (NRA, por sus siglas en inglés) decidió empujar en la dirección contraria.

“La única forma de detener a un tipo malo con una pistola es un tipo bueno con una pistola”, dijo, una semana después del tiroteo, Wayne LaPierre, vicepresidente ejecutivo de la NRA.

Y la idea -que LaPierre recalcó de nuevo este jueves, durante su comparecencia en la conferencia conservadora CPAC- rápidamente pasó a convertirse en la filosofía detrás de las prioridades legislativas de la asociación.

Wayne LaPierre, vicepresidente ejecutivo de la NRA.
Poco después, el grupo publicó un reporte recomendando la presencia de personal armado en todas las escuelas de EE.UU.

Y en 2013, un año después de la masacre de Sandy Hook, siete estados aprobaron leyes permitiendo la portación de armas por parte de maestros.

Respuesta armada
“En los últimos dos o tres años hemos visto una explosión de propuestas legislativas para obligar a que las escuelas armen a los maestros o les permitan portar armas”, destaca Adam Skaggs, del Centro Legal Giffords para la Prevención de la Violencia Armada.

“Y no solo impulsan la idea de que la gente necesita armas en las escuelas para hacerlas seguras, sino la idea de que la gente necesita armas en todas partes: en las calles, parques, incluso en los edificios gubernamentales”, agrega.

Muchos acusan a la NRA de responsabilidad moral por las masacres.
Los impulsores de este tipo de medidas insisten en que son la única forma efectiva de proteger a los estudiantes, ofreciendo como ejemplo sobre todo a las escuelas rurales, donde la respuesta de la policía en caso de ataque puede tardar demasiado.

Y también critican el concepto de las escuelas como zonas libres de armas, pues aseguran que eso las convierte en blancos fáciles; una idea con la que Trump parece estar de acuerdo.

“Una escuela ‘libre de armas’ es un imán para gente mala”, insistió este jueves.

@realDonaldTrump

“Profesores bien entrenados (…) servirían como un disuasivo para los cobardes que hacen este tipo de cosas. Muchos más elementos y menos costosos que guardias (…). ¡LOS ATAQUES SE ACABARÍAN!”, escribió en Twitter.

La idea también fue retomada por LaPierre en sus primeras declaraciones públicas después de la matanza de Parkland.

“El mal camina entre nosotros y Dios nos libre si no protegemos a nuestras escuelas”, dijo, también este jueves, en la CPAC.

Tres días de entrenamiento
Los tiroteos en las escuelas de EE.UU. irrumpieron en el imaginario colectivo del país en abril de 1999, cuando Eric Harris y Dylan Kleblod mataron a 12 alumnos y un profesor de la escuela secundaria de Columbine, en Littleton, Colorado.

Catorce años después -y numerosas matanzas más- Littleton volvió a vivir otro tiroteo, a poco más de 10 km de Columbine.

Un padre abraza a su hijo después del ataque contra la secundaria Arpahoe, en Colorado.
En diciembre de 2013 Karl Pierson, de 18 años, llegó armado a la secundaria Arapahoe y le disparó a Clare Davis en la cabeza, antes de suicidarse en la biblioteca de la escuela.

Y uno de los primeros policías en acudir a le escena del crimen fue Quinn Cunningham, quien ahora coordina cursos de tres días para profesores armados financiados por el Instituto Independencia y Ciudadanos de Colorado por las Libertades Civiles.

Los cursos, llamados “Faster”, incluyen un día de “desarrollo de mentalidad” orientado a preparar a los maestros para la posibilidad de que tengan que disparar a matar a uno de sus propios alumnos.

Cunnighman, de 44 años y todavía en servicio activo, les pide a los profesores que cierren los ojos e imaginen al estudiante entrando a clases con un arma.

En la vida real, un profesor puede tener nada más una fracción de segundo para evaluar la situación y reaccionar. Esta es la parte más difícil de todo el entrenamiento, al punto que hace llorar a algunos participantes.

“Pero si podemos hacer que, en sus mentes, le ganen a ese estudiante, entonces cuando ocurra el incidente se van a imponer”, dice Cunningham.

El año pasado, cinco miembros del equipo de la secundaria Fleming, en Colorado, participaron en el entrenamiento, que tiene lugar durante las vacaciones de verano para que los estudiantes no sepan qué profesores están involucrados.

Y una de ellos, que pidió permanecer en el anonimato, cuenta que decidió imaginarse a su estudiante favorito durante los ejercicios, para estar lista para el peor de los escenarios.

“Se supone que los maestros no debemos tener favoritos, pero pasa. Y si ese estudiante toma la mala decisión de poner a otros en peligro, voy a tener que hacer algo al respecto”, le dijo a la BBC.

Aunque Kurowski, el profesor de Newtown, Connecticut, cree que ese enfoque es errado.

“Yo me inclinaría más bien por dar asesoría a ese mismo alumno, ayudar a encaminarlo para que nunca llegue al punto de sentir que debe traer un arma a la escuela y empezar a matar a sus compañeros y amigos”, dijo.

En cualquier caso, ahora la secundaria Fleming tiene letreros en todas las entradas en los que se advierte que algunos profesores están armados.

Y, según la profesora, los estudiantes pasaron “una o dos semanas” tratando de averiguar quiénes llevaban armas, antes de rendirse. Aunque ella tuvo que hace cambios en su guardarropa para poder llevar una pistola.

A favor y en contra
Los voluntarios de la secundaria Fleming también tuvieron que someterse a una revisión de antecedentes, entre otras pruebas, explica el superintendente de la escuela, Steve McCracken.

Todos las pasaron. Y ahora los cinco portan armas dentro del recinto escolar.

Cerca de un cuarto de los 160 tiroteos masivos registrados en EE.UU. entre 2000 y 2013 se produjeron en instalaciones educativas.
Según una encuesta de 2013 de la Asociación Nacional de Educación, sin embargo, sólo el 22% de los profesores dijo apoyar la idea de armar a los docentes, mientras que un 68% se opuso a la medida.

En otra encuesta, realizada el mismo año, 72% de los maestros dijeron que no portarían armas aunque la ley lo permitiera.

“Jugar a ser Rambo”
En Michigan, donde en noviembre pasado el senado estatal se aprobó una ley que permite la portación escondida en secundarias, iglesias, guarderías y eventos deportivos, el exprofesor y ahora senador demócrata Jim Anaich dijo estar convencido de que “la inmensa mayoría” de sus excolegas está en desacuerdo con la medida.

“Tratar de jugar a Rambo simplemente no calza con la realidad de lo que pasa en una situación de peligro. Y las personas no entrenadas son mucho más propensas a dispararle a un transeúnte, a un oficial de policía o a un niño”, explicó Ainach.

La matanza de Parkland ha motivado una reflexión y reavivado el debate.
En su opinión, ni los tres días de entrenamiento de “Faster”, ni el mínimo legal de ocho horas para profesores armados fijado por Michigan, son remotamente suficientes.

“Seguir la filosofía de la NRA de que se pueden poner armas en manos de profesores y gente sin entrenamiento, y esperar que tomen el tipo de decisiones que en principio les competen a las fuerzas de seguridad, es regresivo y peligroso”, declaró.

Y aquellos que luchan para mantener las armas afuera de las escuelas también dicen que armar a los profesores es una mala solución para el problema equivocado, especialmente en aquellos estados donde no hay leyes que obliguen a poner las armas a resguardo en el hogar.

Según el Centro Legal Giffords, en 27 estados y el Distrito de Columbia tienen algún tipo de ley que determina qué tan seguras deben estar las armas guardadas en casa.

Pero en algunas -como la de Kentucky, donde el tirador tomó el arma del armario de sus padres- los padres o tutores solo rompen la ley si conscientemente le proporcionan un arma a un menor acusado de un crimen violento o con altas probabilidades de cometer un crimen.

Florida ya está debatiendo una ley para permitir que los profesores lleven armas.
“Si queremos evitar tiroteos en las escuelas, primero deberíamos estar hablando acerca de cómo evitar que los niños puedan hacerse con armas”, dice Skaggs, uno de los abogados del Centro Giffords.

“Ese es el tipo de leyes que deberíamos estar discutiendo”, insiste.

Bella Reflexion

Una mujer humildemente vestida, con un rostro que reflejaba sufrimiento y derrota, entró a una tienda. Se acercó al dueño y avergonzada, le preguntó si podía llevarse algunas cosas fiadas.

Con voz suave le explicó que su esposo estaba muy enfermo y que no podía trabajar; tenían siete niños y necesitaban comida.

El dueño, inflexible, le pidió que abandonara su tienda. Pero la mujer pensando en su familia continuó rogándole: ¡Por favor señor! Se lo pagaré tan pronto como pueda. El dueño se excusó diciendo que no podía darle crédito ya que no tenía una cuenta de crédito en su tienda.

Cerca del mostrador se encontraba un cliente que escuchó la conversación entre el dueño de la tienda y la mujer.

El cliente se acercó y le dijo al dueño de la tienda que él se haría cargo de lo que la mujer necesitara para su familia, pero éste no le hizo caso.

Se dirigió a la mujer y le preguntó: ¿Tiene usted una lista de compra? Sí señor, respondió ella.

-Está bien, ponga su lista en la balanza y lo que pese su lista, se lo daré yo en comestibles.

La mujer titubeó por un momento y cabizbaja, buscó en su cartera un pedazo de papel y escribió en él. Luego temerosa, puso el pedazo de papel en la balanza.

Al hacerlo la balanza bajó de golpe, como si hubiera puesto sobre ella una roca o un pedazo de hierro. Los ojos del dueño y cliente se llenaron de asombro. Tal como había dicho, el dueño comenzó a poner comestibles al otro lado de la balanza, pero ésta no se movía, así que continuó poniendo más y más comestibles, pero como la balanza nunca se igualaba, no aguantó más y agarró el pedazo de papel para ver si había algún truco.

El dueño miró el papel y lo leyó asombrado. No era una lista de compra, era una oración que decía:
“Querido Señor, tú conoces mis necesidades, dejo esta situación en tus manos”.

El dueño de la tienda le dio a la mujer todos los comestibles que había reunido y se quedó en silencio, mientras la mujer abandonaba la tienda.

“Sólo Dios sabe cuánto pesa una Oración”

¿Qué es el efecto Mozart?

Algunas investigaciones han llegado a la conclusión de que escuchar composiciones del músico austriaco Wolfgang Amadus Mozart –al igual que otras piezas de música clásica– aceleraría el desarrollo temprano de ciertas cualidades cognitivas. Es una hipótesis sobre la que no hay acuerdo total, pues no pocos expertos argumentan que no hay nada probado en este sentido: como en muchas otras facetas del crecimiento intelectual de los niños, resulta difícil hacer experimentos rigurosos.

En todo caso, un estudio llevado a cabo por neurólogos de la Universidad de Maryland (EE. UU) ofrece una pista sobre las posibles bases fisiológicas del presunto efecto Mozart. Los autores del trabajo recopilaron datos sobre un tipo de célula presente en el área de procesamiento primario del cerebro durante el desarrollo temprano. Hasta ahora se pensaba que las llamadas neuronas de la subplaca formaban parte de un andamiaje estructural sin función en la transmisión de información sensorial, pero el experimento descubrió que sí que conducen señales. Este hallazgo respaldaría investigaciones anteriores que documentaban actividad cerebral de los fetos, hasta ahora sin localizar, en respuesta al sonido. Las citadas células nerviosas están entre las primeras que integran la corteza cerebral, región que controla la percepción, el razonamiento abstracto, el lenguaje y la memoria.

La teoría se empezó a fraguar en 1991, cuando el otorrinolaringólogo e investigador francés Alfred A. Tomatis publicó el libro Pourquoi Mozart, basado en su Método Tomatis. Se trata de un procedimiento terapéutico que utiliza música durante las sesiones de terapia con los pacientes, basándose en la idea de que la obra de Mozart puede incluso curar casos de depresión.​ El método de Tomatis pretende estimular el oído y el sistema nervioso para integrar aspectos diversos del desarrollo y el comportamiento humano.

En 1993, la psicóloga Francesa Rauscher,​ de la Universidad de California​, describió en el artículo Music and Spatial Task Performance, publicado en la revista Nature,​ los efectos positivos en pruebas de razonamiento espaciotemporal que se observaron en 36 estudiantes que escucharon durante 10 minutos la sonata para dos pianos en re mayor KV 448/375a (incluida en el catálogo Köchel).

El estudio se hizo con tres grupos de alumnos de instituto. Mientras unos cde ellos escuchaba la citada obra de Mozart, un segundo grupo escuchaba instrucciones de relajación diseñadas para reducir la presión arterial y el tercero permaneció en silencio. Los investigadores encontraron que los alumnos que habían escuchado a Mozart obtuvieron puntuaciones más altas que los alumnos de los demás grupos.​
Sin embargo, la propia Francesca Rauscher ha dejado deja claro más tarde que no existe evidencia científica de que al escuchar algún tipo de música se incremente la inteligencia. Otra investigación posterior revela que las sonatas de Mozart son agradables para el oído, pero que de ahí no se puede deducir que potencien la inteligencia de los niños.

 

Por qué sonreír puede hacer que mejores tu rendimiento al correr

Sonreír puede tener un efecto positivo en tu rendimiento.

Esa fue la conclusión a la que llegó un estudio de la Universidad del Ulster, en Irlanda del Norte.

“Encontramos que una sonrisa produce un efecto relajante y eso hace que se produzca una reducción de la tensión del cuerpo que se genera por el esfuerzo”, le dijo a la BBC el investigador Noel Brick, profesor de psicología deportiva y de la actividad física.

“Eso mejora las sensaciones de la persona”, aseguró.

Según la investigación una persona podría mejorar hasta tres minutos en una distancia de 42 kilómetros.
La investigación analizó los registros de 24 corredores que debieron completar cuatro sesiones de seis minutos sobre una cinta para correr, con dos minutos de descanso entre cada una de ellas.

Los participantes tuvieron sesiones sonriendo y con el ceño fruncido, conscientemente relajando sus manos y parte superior del cuerpo, así como otras en las que mantenían una concentración normal.

En un maratón significa bajar tu tiempo en unos tres minutos

Noel Brick
Durante la sesión también debieron utilizar una máscara para medir la cantidad de energía que estaban gastando.

Los resultados revelaron que los corredores usaron un 2,8% menos de energía cuando sonreían que cuando lo hacían ceñudos, y que conservaban un 2,2% más de energía cuando mantenían su concentración.

La razón de esta mejora es que al sonreír se produce “un efecto relajante en el cuerpo y eso les permite correr con más facilidad”, señaló Brick.

Una expresión más seria y molesta puede causar un gasto mayor de energía.
Aguantar el esfuerzo
Los investigadores mencionaron como ejemplo el caso de uno de los mejores maratonistas de la historia, el keniata Eliud Kipchoge, medallista de oro olímpico.

“Él ha declarado en varias entrevista que utiliza la sonrisa como un medio para aguantar el esfuerzo”, explicó el profesor de la Universidad de Ulster.

“Seguramente en su caso descubrió ese mecanismo a través de su experiencia”.

Aunque los niveles en los que se mejora la eficiencia del uso de nuestra energía no parecen muy elevados, lo cierto es que “mejorar el rendimiento en un 2%, en una prueba como el maratón significa bajar tu tiempo en unos tres minutos”.

Kipchoge suele sonreír en los tramos finales del maratón para tratar de relajar su cuerpo.
Brick mismo reconoció que la fórmula se puede extender a todo tipo de corredores, desde los de élite hasta los aficionados, como ha podido comprobar personalmente.

“Yo también corro maratones y cuando estoy teniendo problemas trato de sonreír”, le comentó a la BBC.

“Lo que pasa luego es que las otras personas se preguntan por qué estoy sonriendo”.